Comenzaremos por diluir la levadura (tanto si es seca como fresca) hasta que esté completamente deshecha en la bebida vegetal templada, pero nunca caliente, ya que mataría las levaduras.
Por otro lado, en un recipiente grande, colocar las harinas, el azúcar y la pizca de sal, mezclar para que quede bien integrado. Añadir la bebida templada con la levadura y mezclar hasta que no quede harina seca. Dejar que repose 5 minutos y comenzar a amasar. Esta masa debe estar algo firme, pero amasaremos hasta que se vuelva elástica y suave, durante aproximadamente 10 o 15 minutos.
Entonces, con la masa ya bien trabajada, añadiremos poco a poco la margarina a temperatura ambiente. Incorporar primero la mitad y amasar hasta que notemos que se ha integrado en la masa, entonces añadir el resto de la margarina y repetir el proceso.
Notaremos que la masa está mucho más suave y blanda. Dejar en un bol engrasado y bien tapado para que repose y fermente hasta que duplique su volumen. Aproximadamente durante 60 o 90 minutos. Enharinar entonces la superficie de trabajo y extender la masa con ayuda de un rodillo hasta formar un rectángulo de 40 por 30 centímetros. Repartir sobre la masa la mermelada y las fresas cortadas en dados.
Enrollar la masa sobre sí misma formando un cilindro bien apretado. Sellar el extremo final y cortar con un cuchillo la masa longitudinalmente. Colocar una parte de la masa encima de la otra formando una cruz y enrollar los dos cabos formando una espiral. Colocar esta masa en un molde de plum cake de unos 20 cm de largo por 10 cm de ancho y dejar que fermente hasta que vuelva a duplicar el volumen. Mientras tanto precalentar el horno a 180ºC.
Una vez esté lista la masa, llevar al horno con calor arriba y abajo y cocinar durante 30 minutos aproximadamente. Cuando esté cuajado por dentro y dorado en la superficie el babka estará listo. Dejar enfriar y pincelar la superficie con más mermelada de fresas para darle brillo.
Autores: Iván Iglesias y Estela Nieto. Publicado originalmente en Bio Eco Actual.
